ACTO I
- La flota del rey Alonso de Nápoles naufraga en una isla a causa de una tempestad. Llegaba del África, después de haber casado a su hija Claribel con el bey de Túnez.
- Ariel, un genio de la isla, es el autor de la tempestad. Actúa bajo las órdenes de Próspero, hechichero y antiguo duque de Milán, despojado de su título por su hermano Sebastián y por el rey. Abandonado en la isla quince años atrás junto con su hija Miranda, no encuentra mejor ocasión para vengarse de sus enemigos que la que el destino pone frente a sí.
- Evitando, sin embargo, infligirles daño, Próspero se asegura de mantener en los barcos a los marineros y de apartar al príncipe Fernando de Alonso y de su comitiva (Antonio, hermano del rey; Sebastián, hermano de Próspero; Francisco y Adrián, gentilhombres, y Gonzalo, fiel consejero), quienes se internan en la isla para buscarlo.
- Atraído por el canto de Ariel, Fernando se topa con Miranda y con su padre. Se enamora perdidamente de la hija de Próspero. Éste, sin embargo, finge desdén —aunque su objetivo es unirlos— y, tras acusarlo de pretender invadir su isla, lo esclaviza.
ACTO II
- Alonso y sus hombres, después de buscar en vano —y víctimas del cansancio— caen en profundo sueño. Sólo Antonio y Sebastián se mantienen despiertos. Urden un complot para matar al rey. Ariel —invisible ante sus ojos— los despierta a todos, echando por tierra el plan de los conspiradores.
- Calibán, morador de la isla e hijo de la antigua bruja Sycorax, criado por Próspero y convertido en su esclavo tras haber atentado contra el honor de Miranda, se encuentra con Trínculo —bufón—y con Stéfano —repostero— quienes, al igual que Fernando, se habían separado del grupo tras el naufragio.
Miranda (John William Waterhouse)
ACTO III
- Fernando es convertido en leñador. Miranda ofrece en secreto ayudarle con sus tareas, pero el príncipe no lo consiente. Ambos terminan declarándose su amor, jurándose fidelidad. Próspero mira la escena con complacencia.
- Al darle a probar vino, Calibán jura lealtad a Stéfano, animándolo a conspirar contra Próspero.
-Stéfano, Trínculo y Calibán acuerdan matar a Próspero en su gruta en cuanto duerma.
- Ariel se aparece ante el rey en forma de arpía. Maldice su suerte por su antigua acción de abandonar en mitad del mar a Próspero y a su hija.
ACTO IV
- Los espíritus de Juno, Ceres e Iris (con Próspero tras bambalinas) bendicen la unión entre Fernando y Miranda. El espectáculo termina abruptamente, tras recordar la traición que sus enemigos están por efectuar.
- Próspero hace frente a los conspiradores, persiguiéndolos con sus espíritus. Consigue distraerlos de su propósito haciendo colocar frente a su gruta ropajes que despiertan la codicia de Trínculo y Stéfano. Los espíritus convertidos en perros los hacen huir. Presa del pánico, Calibán sabe que su acción le traerá graves consecuencias.
ACTO V
- Próspero decide presentarse ante el rey y quienes le acompañan, tomando la apariencia que tenía quince años atrás, cuando le echaron de Milán. El rey suplica su perdón.
-Próspero, al ver restituido su honor, decide perdonarlos a todos, inclusive a Antonio y Sebastián. Libra a Calibán y a los otros conspiradores de sus penas y presenta al extraviado Fernando y a Miranda ante los ojos de la incrédula comitiva, quienes se habían hecho a la idea de la muerte del príncipe. Ariel también es liberado de su servidumbre.
-Próspero les pide a todos pasar la noche en su gruta, para relatar sus cuitas y descansar, con el fin de embarcarse hacia Nápoles el día siguiente.
EPÍLOGO
-Próspero renuncia a su poder; suplica que no lo abandonen en la isla. A todos les pide que recen por su perdón (la vieja creencia sostenía que los hechiceros morían en la desesperación y suplicaban a sus enemigos los ayudasen con sus oraciones).
FRASES
- "¿Qué les importa a los rugientes elementos el nombre de un rey? ¡A vuestros camarotes! ¡Silencio! ¡No nos estorbéis!" (Contramaestre)
- "Está ya muy lejos, y más parecido a un sueño que a una realidad asegurada por mis recuerdos"(Miranda)
- "[...] semejante a un hombre que, a fuerza de repetir una mentira, hace a su memoria pecadora hasta el punto de creer en ella [...]" (Próspero)
- "¿Quién se mostraría tan firme, tan constante, para que tal estrépito no alterase su razón?" (Próspero)
- "En verdad, los hombres indecisos acostumbran tocar el fondo de las cuestiones llevados por su temor o por su pereza" (Antonio)
- "Mientras roncáis, ahí durmiendo, la vigilante conspiración toma su oportunidad Si queréis vivir, ¡despertad!" (Ariel)
-"¡Qué ridículo monstruo! ¡Convertir en maravilla a un pobre borracho!" (Trínculo)
- "Acuérdate, debes primero quitarle sus libros, pues sin ellos no es más que un imbécil como yo, y ni un solo genio le obedecería" (Calibán)
- "Somos de la misma materia que los sueños... y nuestra breve vida está envuelta en un sueño" (Próspero)
- "Deteneos, señor, no carguemos nuestra memoria con un peso que se devaneció ya" (Próspero)
-"¡Qué triple asno era en tomar a ese borracho por un dios y adorar a ese bufón imbécil!" (Calibán)

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